miércoles, 10 de junio de 2015
Premonición cumplida
Últimamente he tenido sueños cada vez más raros sólo voy a mencionar uno. ¡Ya! el primero es el de la película argentina, mi sueño era una película argentina, es decir todos hablábamos con la /sh/ y yo era el personaje de Franchela, bueno todos lo conocen ¿no?, él era el personaje principal y supuestamente yo era él en la película, bueno en el sueño, y Franchela visitaba un hotel, preguntaba por alguien y era atendido muy bien en un lindo cuarto, luego corte y aquí viene lo raro, cada corte era un musical de personas disfrazadas de animales, conejos, solo me acuerdo de los conejos pero sé que habían más animales no podría precisar cuáles, algunos de color marrón, hacían una coreografía… varias, varios animales, distintos… rojos, luego recuerdo ascensores, todo era muy elegante, también había algo de acción es decir se contaba una historia, no solo eran imágenes puras encadenadas sin narración. Quizás aquí venga lo más raro: una mujer, una mujer madura preguntaba por mí y no me encontraba, eso me dio miedo, su búsqueda desesperada, sus motivos desconocidos y la decencia con la que caminaba, su valor, su elegancia, quizás era mi mujer, quizás eso me asustaba, el sonido de sus tacos contra el piso blanco. Tenía la certeza en el sueño que me iba a encontrar y cuando lo logré... algo malo… no sé, algo malo me iba a ocurrir. También habría que decir que todo tenía un color antiguo y tirado al verde como el hongo más oscuro.
Tanto miedo en su corazón
Tenía una novia que le gustaba el jazz, la fotografía y la marihuana, solo me quede con las dos primeras, pero probé todas y no me arrepiento de ninguna, de las noches interminables, de los amaneceres, del sexo que se confunde con el amor y del amor que se confunde con el sexo. Del alba, tan blanca como ella, tan pálida, y tan delgada como su voz, y tan oscura como su cabello mojado entre mis dedos. como sus bromas macabras, de las que no se reía, pero disfrutaba. Y yo solo veía tanto miedo en su corazón.
domingo, 28 de abril de 2013
Un roble cayó al mar
El agua de la orilla
se introduce al nuevo mar
y de nuevo
la canción
Una vez,
por un momento,
la dicha
se hizo
roble
El roble
sembrado en la arena
no absorbió
la sal
La sal
no absorbió la dicha
ni la pena
ni las alegrías del momento
Las hojas del momento
Cayeron al mar
En un otoño sin prisa
Los pequeños rayos del sol
Levantaron la arena del momento
El roble se sostuvo
De sus fuertes raíces en el mar
de pronto se puso de pie
Y camino hacia el bosque
Adonde el mar sopla
Los pequeños rayos de sol
Hay algo que ha pasado
Pasó como el viento de los campos dorados
Y el temblor de la mañana
Con los mismos ímpetus
Que un joven poeta
Con las mismas ganas
Y fuerzas
La violencia
De alcanzar la felicidad
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Los detectives salvajes
La novela Los detectives salvajes de Roberto Bolaño, publicada en 1998 y premio Herralde del mismo año, ha recibido gran cantidad de elogios de escritores y de la crítica especializada. La novela está dividida en tres partes: Mexicanos perdidos en México (1975), Los detectives salvajes (1976-1996) y Los desiertos de Sonora (1976).
Mexicanos perdidos en México (1975) es el diario del estudiante de derecho Juan García Madero y su relación con la corriente poética el realismo visceral, inicia el 2 de setiembre de 1975 y culmina el 31 de diciembre de 1975. El descubrimiento de las drogas y el sexo acompañan a los diversos personajes que conoce García Madero dentro del realismo visceral como fuera de ella. Arturo Belano y Ulises Lima, líderes del realismo visceral, son piezas claves dentro de la novela.
Los detectives salvajes (1976-1996), con diversas voces cuentan extractos, anécdotas o pequeños cuentos de la vida de Arturo Belano y Ulises Lima en distintas partes del mundo mientras el calendario transcurre. Amigos, amores y adversarios que en algún momento cruzaron sus vidas con estos dos poetas viajeros que tienen el pretexto de buscar a una mujer o huir de un asesinato.
Los desiertos de Sonora (1976) continúa el diario de García Madero, e inicia el 1 de enero de 1976 y culmina el 15 de febrero de 1976. Se inicia el viaje hacia Sonora, buscan los rastros de la poeta mexicana, quien dio origen al realismo visceral, Cesárea Tinajero. A la vez huyen de un proxeneta y su amigo policía por llevarse en el auto blanco que maneja Lima a la novia y prostituta del primero.
Mexicanos perdidos en México (1975) es el diario del estudiante de derecho Juan García Madero y su relación con la corriente poética el realismo visceral, inicia el 2 de setiembre de 1975 y culmina el 31 de diciembre de 1975. El descubrimiento de las drogas y el sexo acompañan a los diversos personajes que conoce García Madero dentro del realismo visceral como fuera de ella. Arturo Belano y Ulises Lima, líderes del realismo visceral, son piezas claves dentro de la novela.
Los detectives salvajes (1976-1996), con diversas voces cuentan extractos, anécdotas o pequeños cuentos de la vida de Arturo Belano y Ulises Lima en distintas partes del mundo mientras el calendario transcurre. Amigos, amores y adversarios que en algún momento cruzaron sus vidas con estos dos poetas viajeros que tienen el pretexto de buscar a una mujer o huir de un asesinato.
Los desiertos de Sonora (1976) continúa el diario de García Madero, e inicia el 1 de enero de 1976 y culmina el 15 de febrero de 1976. Se inicia el viaje hacia Sonora, buscan los rastros de la poeta mexicana, quien dio origen al realismo visceral, Cesárea Tinajero. A la vez huyen de un proxeneta y su amigo policía por llevarse en el auto blanco que maneja Lima a la novia y prostituta del primero.
domingo, 24 de enero de 2010
Hoy por la tarde antes de almorzar

Ayer estaba pensando en los amigos que deje, o en los amigos que perdí. En realidad no he perdido a nadie, pero estaba leyendo "La tia Julia y el escribidor", y Varguitas y los amigos que ya no disfrutaban de las mismas cosas en común, pataperrear por Lima de los 60s, el cementerio de Surco, robarse un esqueleto, y bañarse desnudo en una especie de piscina, también por Surco, y luego un recorrido por Grau y regatear un buen precio con las prostitutas.
Nosotros haciamos otras cosas, algo parecido, sin embargo el sentimiento puede que ahora sea el mismo, nos vemos de vez cuando y cada uno con sus cosas, hablando casi de lo mismo de lo poco que nos une, del colegio, siento un poco de nostalgia al saber que en un futuro las cosas puedan ser de otro color, quizas más oscuras, quizás mas diafanas y delgadas.
Será porque aún no he encontrado lo que me gusta, 5 años en la universidad, que risa, quizás tengan razón y deba creermelo, y deba hacerlo, escribir, pero eso no es lo que estudio, siento que sería una canallada, terminar escribiendo si estudio algo distinto, tampoco es que estudio Derecho, Ingeniería o Medicina, estudio algo distinto, tiene relación, pero no es precisamente escribir. Una cosa es lo que quiero y lo que quiero no es lo que sé hacer, no lo sé, la deconfianza, la inseguridad, la gente, los alumnos, los profesores, yo, al final se resume en: Yo. Jajaja.
Yo soy el problema, que huevada es aceptarlo, respirar, caminar despacio, y tener la cabeza fría para pensar, analizar y atacar. Pesadillas, a la mierda, aprovechar el tiempo y no hecharlo por la borda, no estar por gusto, ni hacer las cosas por hacer, ni hacerlas sin saber porqué (bien Charly). Los problemas mentales, a la mierda, no hacerte el interesante por más que te seduzca la idea. No jugar con fuego porque duele, diferenciar entre la realidad y la ficción, dejar de mentir, dejar de jugar con la gente porque no se lo merecen, dejar de hacer trampas, y sembrar inquietudes, y hacerte el cojudo (la cara no me ayuda) caminar y caminar, respirando, pensando, y escuchando: Radiohead, Manu Chao y Rubén Blades.
martes, 18 de agosto de 2009
National Anthem
La gira Sudamericana 2009 de Radiohead fue la primera en la región de habla hispana. Comprendio 4 países: Mexico (por supuesto, es la segunda vez que van, y estando tan cerca de EEUU) y el ABC, es decir: Argentina, Brasil y Chile, los riquillos.
En Buenos Aires. En la cola del CLub Ciudad de B.A, donde se presentaron los mencionados, me entere que la canción "National Anthem" es diferente en cada país que se presentan. No me refiero a una exigencia tecnica y académica de la interpretación (siempre va a ser diferente), sino a lo que aporta cada señal mediatica local, de cada país.
Vamos en orden:
RADIOHEAD Mexico DF. Foro Sol. 16/03/09
RADIOHEAD Sao Paulo. Chacara Do Jockey. 22/03/09
RADIOHEAD Buenos Aires. Club Ciudad de B.A. 24/03/09
RADIOHEAD Santiago de Chile. Estadio San Carlos de Apoquinco. 27/03/09
La calidad de los conciertos se debe (al tipo de cámara) y a la importancia e intereses de cada país. Brasil televiso el concierto en tiempo real, gracias a MTV2 (también esta colgado en youtube, todo, el que puede puede).
Argentina hizo lo propio con algunas canciones, por el Festival Quilmes en un programa llamado la Viola. México y Chile no televisaron los conciertos, pero hay una version Full Concert con cámara en mano desde Santiago (youtube)
A veces suelen usar La Televisión local, me parece que ese concierto es en Francia. Y otras veces suelen usar la radio. Se imaginan cuando vengan a Perú, a Lima, ¿se imaginan? ¿lo escuchan? Si vienen en una fecha importante en Lima, como lo fue el 22 de marzo para los argentinos, entonces deberia ser, no el 28 de julio, sino el 21 de julio (2008) o el 12 de setiembre (1992).
Un regalo, yo lloré.
Sí, estoy leyendo los Detectives Salvajes.
sábado, 1 de agosto de 2009
jueves, 23 de julio de 2009
Lesbiana
Una mujer salio gritando, llevaba el pelo corto. Hijo de puta, conchatumadre yo te doy de comer. Gritaba hacia el interior de la oficina mientras desaparecía por la puerta. No lloraba, ni miraba atrás, salía a paso ligero, cruzaba la puerta y todos la veían. No hubo tiempo para imaginar algún secreto, solo reímos y comentábamos nuestras risas. ¿alguien quería saber algo más? Solo vimos a una mujer desvanecerse bajo la luz del sol.
lunes, 20 de julio de 2009
Extracto valioso de 2666 (pag 96- 98)
En un par de ocasiones volvieron a encontrarse a Pritchard. El joven larguirucho ya no se mostraba tan malhumorado como antes, si bien es cierto que los encuentros fueron casuales, sin tiempo para desplantes ni violencias. Espinoza llegaba al piso de Norton cuando Pritchard se iba, Pelletier se cruzó con él una vez en la escalera. Este último encuentro, sin embargo, aunque breve fue significativo. Pelletier saludó a Pritchard, Pritchard saludó a Pelletier, y cuando ya ambos se habían dado la espalda Pritchard se volvió y llamó a Pelletier con un siseo.
–¿Quieres un consejo? –le dijo. Pelletier lo miró alarmado–.
Ya sé que no lo quieres, viejo, pero igual te lo voy a dar.
Ten cuidado –dijo Pritchard.
–¿Cuidado de qué? –atinó a decir Pelletier.
–De la Medusa –dijo Pritchard–, guárdate de la Medusa.
Y luego, antes de seguir bajando la escalera, añadió:
–Cuando la tengas en las manos te va a explotar.
Durante un rato Pelletier se quedó inmóvil, oyendo los pasos de Pritchard en la escalera y luego el ruido de la puerta de la calle que se abría y se cerraba. Sólo cuando el silencio se hizo insoportable volvió a subir por la escalera, pensativo y a oscuras. Nada le contó a Norton de su incidente con Pritchard, pero cuando estuvo en París le faltó tiempo para llamar a Espinoza por teléfono y narrarle este enigmático encuentro.
–Es extraño –dijo el español–. Parece un aviso, pero también
una amenaza.
–Además –dijo Pelletier–, Medusa es una de las tres hijas de Forcis y Ceto, las llamadas Gorgonas, tres monstruos marinos. Según Hesíodo, Esteno y Euríale, las otras dos hermanas, eran inmortales. Medusa, por el contrario, era mortal.
–¿Has estado leyendo mitología clásica? –dijo Espinoza.
–Es lo primero que he hecho apenas llegué a casa –dijo Pelletier–. Escucha esto: cuando Perseo le cortó la cabeza a Medusa de su cuerpo salió Crisaor, el padre del monstruo Geríones, y el caballo Pegaso.
–¿El caballo Pegaso salió del cuerpo de Medusa? Joder
–dijo Espinoza.
–Sí, Pegaso, el caballo alado, que para mí representa el
amor.
–¿Para ti Pegaso representa el amor? –dijo Espinoza.
–Pues sí.
–Es raro –dijo Espinoza.
–Bueno, son las cosas del liceo francés –dijo Pelletier.
–¿Y tú crees que Pritchard sabe estas cosas?
–Es imposible –dijo Pelletier–, aunque vaya uno a saber, pero no, no creo.
–¿Entonces qué conclusión sacas?
–Pues que Pritchard me pone, nos pone, en guardia contra un peligro que nosotros no vemos. O bien que Pritchard quiso decirme que sólo tras la muerte de Norton yo encontraré, nosotros encontraremos, el amor verdadero.
–¿La muerte de Norton? –dijo Espinoza.
–Claro, ¿es que no lo ves?, Pritchard se ve a sí mismo como Perseo, el asesino de Medusa.
–¿Quieres un consejo? –le dijo. Pelletier lo miró alarmado–.
Ya sé que no lo quieres, viejo, pero igual te lo voy a dar.
Ten cuidado –dijo Pritchard.
–¿Cuidado de qué? –atinó a decir Pelletier.
–De la Medusa –dijo Pritchard–, guárdate de la Medusa.
Y luego, antes de seguir bajando la escalera, añadió:
–Cuando la tengas en las manos te va a explotar.
Durante un rato Pelletier se quedó inmóvil, oyendo los pasos de Pritchard en la escalera y luego el ruido de la puerta de la calle que se abría y se cerraba. Sólo cuando el silencio se hizo insoportable volvió a subir por la escalera, pensativo y a oscuras. Nada le contó a Norton de su incidente con Pritchard, pero cuando estuvo en París le faltó tiempo para llamar a Espinoza por teléfono y narrarle este enigmático encuentro.
–Es extraño –dijo el español–. Parece un aviso, pero también
una amenaza.
–Además –dijo Pelletier–, Medusa es una de las tres hijas de Forcis y Ceto, las llamadas Gorgonas, tres monstruos marinos. Según Hesíodo, Esteno y Euríale, las otras dos hermanas, eran inmortales. Medusa, por el contrario, era mortal.
–¿Has estado leyendo mitología clásica? –dijo Espinoza.
–Es lo primero que he hecho apenas llegué a casa –dijo Pelletier–. Escucha esto: cuando Perseo le cortó la cabeza a Medusa de su cuerpo salió Crisaor, el padre del monstruo Geríones, y el caballo Pegaso.
–¿El caballo Pegaso salió del cuerpo de Medusa? Joder
–dijo Espinoza.
–Sí, Pegaso, el caballo alado, que para mí representa el
amor.
–¿Para ti Pegaso representa el amor? –dijo Espinoza.
–Pues sí.
–Es raro –dijo Espinoza.
–Bueno, son las cosas del liceo francés –dijo Pelletier.
–¿Y tú crees que Pritchard sabe estas cosas?
–Es imposible –dijo Pelletier–, aunque vaya uno a saber, pero no, no creo.
–¿Entonces qué conclusión sacas?
–Pues que Pritchard me pone, nos pone, en guardia contra un peligro que nosotros no vemos. O bien que Pritchard quiso decirme que sólo tras la muerte de Norton yo encontraré, nosotros encontraremos, el amor verdadero.
–¿La muerte de Norton? –dijo Espinoza.
–Claro, ¿es que no lo ves?, Pritchard se ve a sí mismo como Perseo, el asesino de Medusa.
miércoles, 15 de julio de 2009
Playa de Arica
En la mar de Arica el cielo era hermoso, la vista era plena. El sol arriba, tu reías (ja), una linda chica (jajaja). Nadabas con el destino en los brazos, mirabas la mar, te tendías en el agua. Te tendías a respirar la calma de estar lejos y solo. Una vista futura, el bien por delante, pero cuando pare… cuando pare, todo se detuvo, me emocione tanto me dijeron, que creí desaparecer en el mar, alborotado y lejos, a miles, pero a miles de kilómetros… de… no sé, no sé de dónde, surrealista, sé que es surrealista, pero la mar me tragaba, como si hubieran tirado del tapón, me devoraba por los pies y continuaba, me deshacía en el agua pero yo parecía estar completo. Salí del mar y el cuerpo me escurría, la gente me veía caminar, pero mi cuerpo se ahogaba allá adentro, allá atrás la mar hacía el sonido. ¡Gujjjjjjj! Completamente solo, ¡todo solo cuando caminaba!
Me senté en la arena caliente y el pelo me cubría la cara, la mar me estaba aplastando allá adentro, y nadie se daba cuenta, me callaba la boca... ll o r a r, mucho. Y cuando vi, cuando vi mis manos rodar, ya era todo, completamente.
Me senté en la arena caliente y el pelo me cubría la cara, la mar me estaba aplastando allá adentro, y nadie se daba cuenta, me callaba la boca... ll o r a r, mucho. Y cuando vi, cuando vi mis manos rodar, ya era todo, completamente.
CUENTOS DE CAFE - RADIO 1
Programa radial de literatura y música de ZONA PUCP. Nada cultural, bueno un poco.
Conductores:
Malu Morelli y
Carlos Leon C
PROGRAMA 7
PROGRAMA 6
PROGRAMA 5
PROGRAMA 4
PROGRAMA 3
PROGRAMA 2
PROGRAMA 1
Conductores:
Malu Morelli y
Carlos Leon C
PROGRAMA 7
PROGRAMA 6
PROGRAMA 5
PROGRAMA 4
PROGRAMA 3
PROGRAMA 2
PROGRAMA 1
lunes, 11 de mayo de 2009
Piloto de Radio "Una historia y un cafe"
Empezando con la buena literatura y la música chilena, po.
Estructura:
1. “De un azul purísimo” del libro “Paris Personal” - Marco García Falcón. (3’’)
En ese momento Francois manejaba su auto. Era el modesto Renault azul del año 79 que tenía desde antes de conocer a Tino Falacci, y no uno de los muchos regalos que este le daba para retenerlo o intentar reconciliarse después de una pelea. Esta vez, al parecer, no habría otra oportunidad: ya estaba harto de las humillaciones. Además, si tenía suerte, podía encontrar a la bella Albertine – su anterior pareja- y rehacer su vida con ella. En la casetera se escuchaba la voz de Edith Piaf, la voz brillante y trémula de Edith Piaf en Non, je ne regrette rien.
Al fondo, borroneaba por el flujo incesante de la lluvia, divisó una silueta fosforescente que agitaba una mano. Iba a pasarse de largo, pero al ver al chico chorreante de lluvia, se recordó en una situación similar. Detuvo el auto y bajó un poco la ventanilla. ¿Adónde vas?, le preguntó. A París, contestó el chico cuyas palabras de acento extranjero casi se diluían en el agua. Francois le abrió la puerta e Ivo subió con cuidado, temiendo mojar el asiento. No te preocupes, lo alentó Francois, no creo que vayas a inundar el auto. Ivo sonrió más calmado y se quitó el impermeable amarillo, el auto retomaba la marcha progresivamente. Se puede conocer toda Francia en autostop, dijo Francois colocando el impermeable en la parte trasera, yo mismo lo he hecho alguna vez, pero con este tiempo uno no se detiene ni por su madre. ¿Qué hacías allí? Es una historia larga, contestó Ivo, mi jefe me necesita en el trabajo a primera hora. Ah, los jefes, la gente con dinero, toda esa miseria, se lamentó Francois y le ofreció una botella de vino barato de la que había estado bebiendo. Ivo no tenía ganas de tomar vino pero bebió unos sorbos para no desairarlo ¿qué es lo que suena? ¿Edith Piaf? Si, el pequeño gorrión, asintió Francois. Es curioso, dijo Ivo, a mi me gusta mucho Edith Piaf y cuando llegué a Paris pensé que todo el mundo la escuchaba, pero en los ocho meses que llevo por aquí usted es la primera persona que veo que lo hace. Es maravillosa, dijo Francois abstraído en algún recuerdo, y subió el volumen de la radio. Se quedaron callados mientras la voz potente de Edith Piaf ocupaba el fragor de la lluvia, iluminaba el auto y se alargaba hasta alcanzar reverberaciones centelleantes. Quizá esa magia mezclada con el alcohol fue lo que adormeció a Francois, o lo excitó y lo movió a acariciar con ansiedad la pierna de un Ivo que se sorprendía y lo rechazaba de un rápido, desesperado movimiento de mano, no tenemos cómo saberlo. Lo cierto es que algo le impidió a Francois ver a tiempo el camión enorme que se cruzaba en la curva con todas las luces encendidas, atronando un silbato ensordecedor, y lo hizo voltear bruscamente hacia una mancha oscura de árboles.
El camión siguió su camino sin detenerse. El capó del auto se partió en dos. La melodía se cortó con el impacto. Ahora ya solo se escuchaba la lluvia crepitando entre los árboles negros, ocultando el estertor de las respiraciones que se apagaban. Y el agua que se filtraba por los vidrios astillados no alcanzaba a lavar por completo la sangre de los cuerpos, sino únicamente la de los rostros: los rostros de ojos abiertos.
Los bunkers - Dulce Final (3''46)
2. Tokyo blues – Haruki Murakami (3’’10)
A mí no me gustaba demasiado acotarme con desconocidas. Era una forma cómoda de satisfacer el deseo sexual y, además, disfrutaba, abrazando a una chica, acariciándola. Lo que odiaba era la mañana siguiente. Al despertarme, encontraba a una desconocida durmiendo a mi lado, con la habitación apestando a alcohol y la nota chillona característica de los love hotels sobre la cama, en las lamparitas, en las cortinas, en todas partes, y sentía la cabeza embotada por la resaca. Al rato, la chica se despertaba y buscaba la ropa interior por la habitación. Luego, mientras se ponía las medias, decía: “¿Tomaste precauciones? Porque estaba en el día del mes más peligroso…” Después se dirigía al espejo y, rezongando que le dolía la cabeza o que el maquillaje no lo arreglaba aquella mañana, se pintaba los labios y se ponía las pestañas postizas. Lo odiaba. Hubiese preferido no quedarme hasta la mañana siguiente, pero no podía cortejar a una chica pensando que cerraban la residencia a las doce de la noche (era humanamente imposible) así que pedía permiso para pernoctar fuera. Y entonces tenía que quedarme en el hotel hasta la mañana siguiente y volvía a la residencia lleno de odio hacia mí mismo, odio y desilusión, cegado por la luz de la mañana, con la boca negra, como si la cabeza perteneciera a otra persona.
Interrogue a Nagasawa tras acostarme con tres o cuatro chicas. ¿No se sentía vacio tras haber hecho aquello setenta veces?
- ¿Qué te sientas vacío demuestra que eres un hombre decente. Esto es algo positivo –dijo- No ganas nada acostándote con desconocidas. Solo consigues cansarte y odiarte a ti mismo. A mí también me pasa.
- ¿Y por qué no dejas de hacerlo?
- Me cuesta explicarlo. Se parece a lo que Dostoievski escribió sobre el juego. Es decir, cuando a tu alrededor todo son oportunidades, es muy difícil pasar de largo sin aprovecharlas, ¿entiendes?
- Mas o menos – afirmé
- Se pone el sol. Las chicas salen, dan una vuelta, beben. Quieren algo, y yo puedo dárselo. Es algo tan sencillo como abrir el grifo y beber agua. Eso es lo que ellas esperan. Pues bien, las posibilidades están al alcance de la mano. ¿Debo dejarlas escapar? Tengo el talento y las circunstancias idóneas para valerme de él. ¿Tengo que cerrar la boca y pasar de largo?
- No lo sé. Nunca me he encontrado en esta situación.
Su afición a las mujeres había sido el motivo por el que Nagasawa, que pertenecía a una familia pudiente, había llegado a la residencia. El padre, temiendo que, si vivía sólo, se pasará el día corriendo detrás de las faldas, el exigió que estuviera los cuatro años en la residencia. A Nagasawa le daba igual porque allí vivía a su aire, haciendo caso omiso de las normas. Cuando le apetecía, sacaba un pase de pernoctación y salía a ligar o pasaba la noche en el apartamento de su novia. Conseguir ese permiso no era fácil, pero, por lo visto, Nagasawa tenía paso directo, y yo, si él lo pedía, también.
Los tetas - Chica electrica (5''26)
3. El guardián entre el centeno – J. D. Salinger (2’’45)
Al rato de sentarme empecé a aburrirme. Me levanté, me alejé unos pasos y me puse a bailar tap para pasar el rato. Lo hacía sólo por divertirme un poco. No tengo ni idea de tap, pero en los lavabos había un suelo de piedra que ni pintado para eso, así que me puse a imitar a uno de esos que salen en las películas musicales. Odio el cine con verdadera pasión, pero me encanta imitar a los artistas. Stradlater me miraba a través del espejo mientras se afeitaba y yo lo único que necesito es público. Soy un exhibicionista nato.
- Soy el hijo del gobernador- le dije mientras zapateaba como un loco por todo el cuarto-. Mi padre no quiere que me dedique a bailar. Quiere que vaya a Oxford. Pero yo llevo el baile en la sangre.
Stradlater se rió. Tenía un sentido del humor bastante pasable.
- Es la noche del extremo de la Revista Ziegfeld - me estaba quedando casi sin aliento. No podía ni respirar-. El primer bailarín no podía salir a escena. Tiene una borrachera monumental. ¿A quién llaman para reemplazarle? A mí. Al hijo del gobernador.
- ¿De dónde has sacado eso? – dijo Stradlater. Se refería a mi gorra de caza. Hasta entonces no se había dado cuenta de que la llevaba.
Como ya no podía respirar, decidí dejar de hacer el tonto. Me quité la gorra y la miré por milésima vez.
- Me la he comprado esta mañana en Nueva York por un dólar. ¿Te gusta?
Stradlater afirmó con la cabeza
- Esta muy bien.
Lo dijo sólo para darme el gusto porque a renglón seguido me preguntó; - ¿Vas a hacerme esa composición o no? Tengo que saberlo.
- Si me sobra el tiempo la haré. Si no, no.
Me acerqué y volví a sentarme en el lavabo.
- ¿Con quién sale hoy? ¿con la Fitzgerald?
- ¡No fastidies! Ya ye he dicho que he roto con esa cerda.
- ¿Ah sí? Pues pásamela, hombre. En serio. Es mi tipo.
- Puedes quedártela, pero es muy mayor para ti.
De pronto y sin ningún motivo, excepto que tenía ganas de hacer al ganso, se me ocurrió saltar del lavabo y hacerle a Stradlater un medio Nelson, una llave de lucha libre que consiste en agarrar al otro tipo por el cuello con un brazo y apretar hasta asfixiarle si te da la gana. Así que lo hice. Me lancé sobre él como una pantera.
- ¡No jorobes, Holden! –dijo Stradlater. No tenía ganas de bromas porque estaba afeitándose-. ¿Quieres que me corte la cabeza o qué?
Pero no lo solté. Le tenía bien agarrado.
- ¿A qué no te libras de mi brazo de hierro? – le dije.
- ¿Mira que eres pesado?
Dejó la máquina de afeitar. De pronto levantó los brazos y me olbigó a soltarle. Tenía muchísima fuerza y yo soy la mar de débil.
- ¡A ver si ya dejas de jorobar! – dijo
Empezó a afeitarse otra vez. Siempre lo hacía dos veces para estar guapísimo. Y con la misma cuchilla asquerosa.
Glup - Asi es la vida (3''24)
Estructura:
1. “De un azul purísimo” del libro “Paris Personal” - Marco García Falcón. (3’’)
En ese momento Francois manejaba su auto. Era el modesto Renault azul del año 79 que tenía desde antes de conocer a Tino Falacci, y no uno de los muchos regalos que este le daba para retenerlo o intentar reconciliarse después de una pelea. Esta vez, al parecer, no habría otra oportunidad: ya estaba harto de las humillaciones. Además, si tenía suerte, podía encontrar a la bella Albertine – su anterior pareja- y rehacer su vida con ella. En la casetera se escuchaba la voz de Edith Piaf, la voz brillante y trémula de Edith Piaf en Non, je ne regrette rien.
Al fondo, borroneaba por el flujo incesante de la lluvia, divisó una silueta fosforescente que agitaba una mano. Iba a pasarse de largo, pero al ver al chico chorreante de lluvia, se recordó en una situación similar. Detuvo el auto y bajó un poco la ventanilla. ¿Adónde vas?, le preguntó. A París, contestó el chico cuyas palabras de acento extranjero casi se diluían en el agua. Francois le abrió la puerta e Ivo subió con cuidado, temiendo mojar el asiento. No te preocupes, lo alentó Francois, no creo que vayas a inundar el auto. Ivo sonrió más calmado y se quitó el impermeable amarillo, el auto retomaba la marcha progresivamente. Se puede conocer toda Francia en autostop, dijo Francois colocando el impermeable en la parte trasera, yo mismo lo he hecho alguna vez, pero con este tiempo uno no se detiene ni por su madre. ¿Qué hacías allí? Es una historia larga, contestó Ivo, mi jefe me necesita en el trabajo a primera hora. Ah, los jefes, la gente con dinero, toda esa miseria, se lamentó Francois y le ofreció una botella de vino barato de la que había estado bebiendo. Ivo no tenía ganas de tomar vino pero bebió unos sorbos para no desairarlo ¿qué es lo que suena? ¿Edith Piaf? Si, el pequeño gorrión, asintió Francois. Es curioso, dijo Ivo, a mi me gusta mucho Edith Piaf y cuando llegué a Paris pensé que todo el mundo la escuchaba, pero en los ocho meses que llevo por aquí usted es la primera persona que veo que lo hace. Es maravillosa, dijo Francois abstraído en algún recuerdo, y subió el volumen de la radio. Se quedaron callados mientras la voz potente de Edith Piaf ocupaba el fragor de la lluvia, iluminaba el auto y se alargaba hasta alcanzar reverberaciones centelleantes. Quizá esa magia mezclada con el alcohol fue lo que adormeció a Francois, o lo excitó y lo movió a acariciar con ansiedad la pierna de un Ivo que se sorprendía y lo rechazaba de un rápido, desesperado movimiento de mano, no tenemos cómo saberlo. Lo cierto es que algo le impidió a Francois ver a tiempo el camión enorme que se cruzaba en la curva con todas las luces encendidas, atronando un silbato ensordecedor, y lo hizo voltear bruscamente hacia una mancha oscura de árboles.
El camión siguió su camino sin detenerse. El capó del auto se partió en dos. La melodía se cortó con el impacto. Ahora ya solo se escuchaba la lluvia crepitando entre los árboles negros, ocultando el estertor de las respiraciones que se apagaban. Y el agua que se filtraba por los vidrios astillados no alcanzaba a lavar por completo la sangre de los cuerpos, sino únicamente la de los rostros: los rostros de ojos abiertos.
Los bunkers - Dulce Final (3''46)
2. Tokyo blues – Haruki Murakami (3’’10)
A mí no me gustaba demasiado acotarme con desconocidas. Era una forma cómoda de satisfacer el deseo sexual y, además, disfrutaba, abrazando a una chica, acariciándola. Lo que odiaba era la mañana siguiente. Al despertarme, encontraba a una desconocida durmiendo a mi lado, con la habitación apestando a alcohol y la nota chillona característica de los love hotels sobre la cama, en las lamparitas, en las cortinas, en todas partes, y sentía la cabeza embotada por la resaca. Al rato, la chica se despertaba y buscaba la ropa interior por la habitación. Luego, mientras se ponía las medias, decía: “¿Tomaste precauciones? Porque estaba en el día del mes más peligroso…” Después se dirigía al espejo y, rezongando que le dolía la cabeza o que el maquillaje no lo arreglaba aquella mañana, se pintaba los labios y se ponía las pestañas postizas. Lo odiaba. Hubiese preferido no quedarme hasta la mañana siguiente, pero no podía cortejar a una chica pensando que cerraban la residencia a las doce de la noche (era humanamente imposible) así que pedía permiso para pernoctar fuera. Y entonces tenía que quedarme en el hotel hasta la mañana siguiente y volvía a la residencia lleno de odio hacia mí mismo, odio y desilusión, cegado por la luz de la mañana, con la boca negra, como si la cabeza perteneciera a otra persona.
Interrogue a Nagasawa tras acostarme con tres o cuatro chicas. ¿No se sentía vacio tras haber hecho aquello setenta veces?
- ¿Qué te sientas vacío demuestra que eres un hombre decente. Esto es algo positivo –dijo- No ganas nada acostándote con desconocidas. Solo consigues cansarte y odiarte a ti mismo. A mí también me pasa.
- ¿Y por qué no dejas de hacerlo?
- Me cuesta explicarlo. Se parece a lo que Dostoievski escribió sobre el juego. Es decir, cuando a tu alrededor todo son oportunidades, es muy difícil pasar de largo sin aprovecharlas, ¿entiendes?
- Mas o menos – afirmé
- Se pone el sol. Las chicas salen, dan una vuelta, beben. Quieren algo, y yo puedo dárselo. Es algo tan sencillo como abrir el grifo y beber agua. Eso es lo que ellas esperan. Pues bien, las posibilidades están al alcance de la mano. ¿Debo dejarlas escapar? Tengo el talento y las circunstancias idóneas para valerme de él. ¿Tengo que cerrar la boca y pasar de largo?
- No lo sé. Nunca me he encontrado en esta situación.
Su afición a las mujeres había sido el motivo por el que Nagasawa, que pertenecía a una familia pudiente, había llegado a la residencia. El padre, temiendo que, si vivía sólo, se pasará el día corriendo detrás de las faldas, el exigió que estuviera los cuatro años en la residencia. A Nagasawa le daba igual porque allí vivía a su aire, haciendo caso omiso de las normas. Cuando le apetecía, sacaba un pase de pernoctación y salía a ligar o pasaba la noche en el apartamento de su novia. Conseguir ese permiso no era fácil, pero, por lo visto, Nagasawa tenía paso directo, y yo, si él lo pedía, también.
Los tetas - Chica electrica (5''26)
3. El guardián entre el centeno – J. D. Salinger (2’’45)
Al rato de sentarme empecé a aburrirme. Me levanté, me alejé unos pasos y me puse a bailar tap para pasar el rato. Lo hacía sólo por divertirme un poco. No tengo ni idea de tap, pero en los lavabos había un suelo de piedra que ni pintado para eso, así que me puse a imitar a uno de esos que salen en las películas musicales. Odio el cine con verdadera pasión, pero me encanta imitar a los artistas. Stradlater me miraba a través del espejo mientras se afeitaba y yo lo único que necesito es público. Soy un exhibicionista nato.
- Soy el hijo del gobernador- le dije mientras zapateaba como un loco por todo el cuarto-. Mi padre no quiere que me dedique a bailar. Quiere que vaya a Oxford. Pero yo llevo el baile en la sangre.
Stradlater se rió. Tenía un sentido del humor bastante pasable.
- Es la noche del extremo de la Revista Ziegfeld - me estaba quedando casi sin aliento. No podía ni respirar-. El primer bailarín no podía salir a escena. Tiene una borrachera monumental. ¿A quién llaman para reemplazarle? A mí. Al hijo del gobernador.
- ¿De dónde has sacado eso? – dijo Stradlater. Se refería a mi gorra de caza. Hasta entonces no se había dado cuenta de que la llevaba.
Como ya no podía respirar, decidí dejar de hacer el tonto. Me quité la gorra y la miré por milésima vez.
- Me la he comprado esta mañana en Nueva York por un dólar. ¿Te gusta?
Stradlater afirmó con la cabeza
- Esta muy bien.
Lo dijo sólo para darme el gusto porque a renglón seguido me preguntó; - ¿Vas a hacerme esa composición o no? Tengo que saberlo.
- Si me sobra el tiempo la haré. Si no, no.
Me acerqué y volví a sentarme en el lavabo.
- ¿Con quién sale hoy? ¿con la Fitzgerald?
- ¡No fastidies! Ya ye he dicho que he roto con esa cerda.
- ¿Ah sí? Pues pásamela, hombre. En serio. Es mi tipo.
- Puedes quedártela, pero es muy mayor para ti.
De pronto y sin ningún motivo, excepto que tenía ganas de hacer al ganso, se me ocurrió saltar del lavabo y hacerle a Stradlater un medio Nelson, una llave de lucha libre que consiste en agarrar al otro tipo por el cuello con un brazo y apretar hasta asfixiarle si te da la gana. Así que lo hice. Me lancé sobre él como una pantera.
- ¡No jorobes, Holden! –dijo Stradlater. No tenía ganas de bromas porque estaba afeitándose-. ¿Quieres que me corte la cabeza o qué?
Pero no lo solté. Le tenía bien agarrado.
- ¿A qué no te libras de mi brazo de hierro? – le dije.
- ¿Mira que eres pesado?
Dejó la máquina de afeitar. De pronto levantó los brazos y me olbigó a soltarle. Tenía muchísima fuerza y yo soy la mar de débil.
- ¡A ver si ya dejas de jorobar! – dijo
Empezó a afeitarse otra vez. Siempre lo hacía dos veces para estar guapísimo. Y con la misma cuchilla asquerosa.
Glup - Asi es la vida (3''24)
miércoles, 6 de mayo de 2009
sábado, 18 de abril de 2009
MC MERFI EN BUENOS AIRES. LA RESPUESTA ESPERADA.
En la cola para entrar a ver a Radiohead en Buenos Aires. Jetrho da "la respuesta esperada al escuchar Mc Merfi"
Bueno aqui un poco de MC Merfi, con tres temitas: Comida del Future, Me compra ropa en Plaza vea y Vago Soy, Yao!!
Agradecimientos a Joao Orozco (estudio de grabacion) y a Mc Merfi. Yao!
Bueno aqui un poco de MC Merfi, con tres temitas: Comida del Future, Me compra ropa en Plaza vea y Vago Soy, Yao!!
Agradecimientos a Joao Orozco (estudio de grabacion) y a Mc Merfi. Yao!
lunes, 9 de marzo de 2009
Life in Technicolor ii
Los Coldplay estan muy pretenciosos, quieren ser la mejor banda del mundo como lo dijo Chris Martin despues de sacar el segundo disco. Ahora con "Viva la vida" quieren sorprender con sus vestidos, sus canciones y sus videos.
Sin embargo ante tanto bla bla bla este video clip esta bien paja. ¡Interesante Chris Martin!
Recuerdan el capitulo del Chapulin y los duendes. Con una Maria Antonieta de las Nieves como el niño Fernandito. No pude encontrar la version del niño Fernandito con titeres reales. Sino la de Fernandito con personas como duendes y otra con titeres pero sin Fernandito en portugues.
Sin embargo ante tanto bla bla bla este video clip esta bien paja. ¡Interesante Chris Martin!
Recuerdan el capitulo del Chapulin y los duendes. Con una Maria Antonieta de las Nieves como el niño Fernandito. No pude encontrar la version del niño Fernandito con titeres reales. Sino la de Fernandito con personas como duendes y otra con titeres pero sin Fernandito en portugues.
2
Si recuerdan “El secreto de la montaña”. Ang Lee (2005) y sienten que les causó gran impacto ver al último joker de Batman, besando a Jake Gyllenhaal (Zodiaco) y dijeron que gran película, sobretodo por el guión, merecedor auténtico del Pulitzer por cuento y adaptación del cuento. Cuenta el amor de dos vaqueros, un peón de establo y un vaquero de rodeo con encuentros en Brokeback Mountain.
Happy together (1998) del hongkones Wong Kar Wai, es una de la mejores películas con la temática gay. Tony Leung y Leslie Cheung, increíbles. El tango de Piazzolla en la cocina, la pasión de una pareja. La tristeza del amor se luce en la película. El dolor de una pareja como cualquier otra, grabada por el lente de la cámara. Una pareja caótica ¿Qué hace una pareja de chinos en Argentina? Escuchen a la catarata del Niágara y a Caetano Veloso haciendo las voces. Escuchen la vida de dos hombres al borde de la canción.
Happy together (1998) del hongkones Wong Kar Wai, es una de la mejores películas con la temática gay. Tony Leung y Leslie Cheung, increíbles. El tango de Piazzolla en la cocina, la pasión de una pareja. La tristeza del amor se luce en la película. El dolor de una pareja como cualquier otra, grabada por el lente de la cámara. Una pareja caótica ¿Qué hace una pareja de chinos en Argentina? Escuchen a la catarata del Niágara y a Caetano Veloso haciendo las voces. Escuchen la vida de dos hombres al borde de la canción.
martes, 27 de enero de 2009
Tibetean Freedom Concert 98'
Concierto del 98 en Chicago: "The Tibetean Freedom Concert" En el primer video pueden ver a Thom Yorke(Radiohead) haciendole la segunda voz a Michael Stipe(Rem), la interpretación de Thom es buena, emociona. El segundo video es "Lucky" de Radiohead, y que la canta Stipe, interesante. y el último es Pearl Jam, con varios temas, entre los cuales: "Betterman".
Cielo de verano. 7pm
Esta canción es de la película Dirty Dancing (1987)dirigida por Emile Ardolino. Una película clásica de los ochenta. Con Patrick Swayze y Jennifer Grey, que tiene un parecido con Gillian Anderson (X files), algo. Elegí este video porque de pronto vi un comercial en VH1 y me dio cierta nostalgia. Nostalgia no sé de qué. No recuerdo haber visto la pelicula completa pero si partes, de seguro zapping. La canción es bien melosa pero tiene es feeling, y que a algunos puede gustar. De pronto pasado los 20 te entran nostalgias de cuando eras niño, sin importar la canción o la película. Si es melosa, o fea, o aburrida, o estúpida. Simplemente extrañas regresar a épocas pasadas de tu vida sin tener miedo a los referentes que puedan activarlos. Lo deseas, deseas esa tranquilidad. Si esto sirve de algo como lo hace conmigo. Lo posteo. Aún no conozco lo que me hace recordar, pero es algo con el cielo de verano a las 7pm. Un cielo celeste, el último color que vemos antes de anochecer.
Esta canción la canta el actor Patrick Swayze. Que a la vez es cantante, bailarín y productor de televisión. Aquel que le diagnosticaron cáncer de páncreas en el 2008 y al cual le dieron 5 semanas de vida. Y que ahora ya lleva 1 año con la enfermedad, bajo duras sesiones de quimioterapia. Los médicos se han mostrado muy optimista por su situación. El actor actualmente se encuentra bajo un proyecto de serie, "The Beast", que dice iniciar en verano de este año (agosto). Y del cual se siente muy ansioso por regresar al trabajo. ¡Agranden la pantalla!
viernes, 23 de enero de 2009
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